Un local bien situado, en el centro de la ciudad, con una superficie acorde al espacio funcionalmente deseado, pero estrecho, profundo y con una fachada pequeña.
El planteamiento está claro desde el principio: mantener

toda la claridad natural posible, trabajar con el vidrio como material interior que ayude a no segregar el espacio, disfrutar de una doble altura en el corazón del local y trabajar la iluminación como elemento primordial.